“Hijo de Huesca (como sus padres y sus abuelos), ciudad que ha sido madrastra para él, como a muchos oscenses, a pesar de lo cual la ama, y mucho, que tiene la osadía de escribir sobre Huesca sin haber podido pasar por la Universidad, como la tuvo para cantar de tenor con toda el alma, solos y coros de música clásica sin haber podido pasar por el conservatorio y para pintar al óleo sus pueblos y sus tierras sin haber podido pasar por Bellas Artes. Hijo de su tiempo, como veréis de malos tiempos. Los hombres pasan y desaparecen, las obras quedan. Por sus obras los conoceréis.” (Nota del autor aparecida en la solapa su libro autobiográfico Vivir de Rodillas)
Julio nace en Huesca el 12 de abril de 1926. Es el séptimo hijo de una humilde familia de ocho hermanos. Su padre comienza trabajando como curtidor y posteriormente realiza cualquier trabajo honrado para mantener a su esposa y a sus hijos. Sin embargo siempre se consideró hortelano.
I Julio ingresa en el Seminario de Huesca con 12 años y estudia gracias a una beca durante siete. Debido a un tema disciplinario menor con el subdirector del centro, se le retira dicha beca y abandona los estudios.
Su primer trabajo es en una ferretería y posteriormente monta una fábrica de juguetes que abandona. Se convierte en contable y pagador en una empresa privada de obras públicas gracias a lo que descubre un Sobrarbe de paisajes espectaculares, sin carretas asfaltadas y con pueblos cuya arquitectura lugareña, le inspirará gran parte de su obra.
Canta, en ocasiones como solista en el Orfeón de Huesca donde conoce a la extraordinaria cantante de jota, Irene Garulo Izárbez, que con el tiempo será su futura esposa.
Julio Belenguer padece de esclerosis múltiple desde los 27 años. A lo largo de su vida surgen brotes que lo incapacitan durante temporadas y lo sumergen en importantes depresiones de las cuales se recupera. Fallece el 26 de Abril de 2009.
Escribe sus memorias de infancia y juventud, así como pequeñas crónicas acerca de la ciudad de Huesca en un libro titulado Vivir de rodillas.
Julio Pintor
“Julio es un hombre que comienza a pintar a los 50 años de edad porque, como tantos ciudadanos, tampoco él sabía si para empezar a pintar era necesario pedir permiso a alguien” (Gimeno Marín en la revista ANDALAN).
Pinta y estudia de forma autodidacta. Se convierte en un pintor vocacional y trabajador. Establece relación con otros dos aficionados a la pintura, Alejandro Brioso e Isabelino Gracia, y exhiben juntos su obra en 1974 en la Sala de Exposiciones “Genaro Poza” de Huesca.
Establece amistad con el conocido pintor Iñaki Rodríguez Ruiz, cuyo estudio está en Zaragoza, con el que aprenderá técnicas que incorporará a sus propias obras con un estilo personal y matizado.
Es seleccionado para la III Bienal Nacional de Pintura celebrada en Huesca en 1978. Expone en el Banco de Bilbao de Huesca en 1977 y en 1979, de forma individual. Muestra su obra junto con Iñaki Rodríguez Ruiz “Homenaje a la Obra de López Allué” en el mismo lugar en 1979. A partir de ese año seguirá pintando hasta el fin de sus días, pero sin exponer.
Cede su obra “La razón de volar no es comer, es volar” al Museo Popular de Arte Contemporáneo de Villafamés- MACVAC.
Cede “Alas de Libertad” al Museo de la Resistencia Salvador Allende, Chile.
Obra
Su obra se caracteriza en sus diferentes etapas por transmitir seguridad, fuerza, pincelada jugosa, cercanía a la tierra y un amor incondicional por la arquitectura popular.
“Pintura abocada al afán testimonial de edificios y paisajes que están a punto de desaparecer. Su pintura es un testigo del entorno” (texto del crítico de arte Félix Ferrer).
En el penúltimo brote de su esclerosis múltiple, pierde precisión en la mano derecha y decide cambiar el pincel por la paleta. Pinta con colores primarios y con trazos paralelos lo que él llama somontano.
Se puede contemplar la obra de Julio tanto en el Ayuntamiento, Casino y Radio Huesca, como en los dos hoteles de Casa Arnal en Escalona, Sobrarbe.